EN MAJACHKALÁ
UN CAFETÍN CON CHIMENEA
1
Desde el balcón de nuestro habitación se ve la entrada
de un cafetín en cuyo patio están instaladas, al aire libre, mesas y sillas. También
se ven las rejillas de la parrilla de la cual emana humo con olores de variadas
carnes y pescados.
Natalia y yo vamos a ese cafetín una noche tibia, pero
nos sentamos en la parte interior. Hay pocos comensales. Nos ubicamos en una
esquina cerca de una pecera y una chimenea. Hay música suave de fondo. Natalia pide cordero asado, yo pido pescado.
Luego nos dicen que de bebidas alcohólicas sólo tienen cervezas. Yo quiero vino
tinto. La mesera nos dices: Usted puede salir y en la licorería Júpiter compra
su vino y lo descorcha aquí. Recordé que en Las Mercedes del Llano un señor
amigo, de ideas peregrinas y amantes de las infusiones de hierbas y tés,
llamado Tomás de la Rosa, soñaba con abrir “un bar sólo con mesas”. Luego
decía: Sería un negocio muy rentable y con poca inversión. Uno tiene el local con
las mesas y los vasos. El cliente trae sus botellas y paga solamente por el
descorche. Yo destapo la botella , les sirvo y paso un paño sobre la mesa.. Yo
me reía, pero Tomás afirmaba que eso no era un chiste sino uno de sus proyectos
financieros mejor concebidos y sólo le faltaban unas tablas para amueblar ese
bar singular. En ciertos bares era aceptado eso de descorche, pero en esos
establecimientos además de las mesas y sillas se expendían bebidas
espirituosas.
2
Salgo al bulevar y llegó hasta la licorería que me
recomendó la mesera. Compró un vino chileno y otro de Derbent . Entro por
curiosidad a una farmacia llamada Avicena y regreso al cafetín.
3
Una niña de cortad edad, tal vez no más de ocho años,
se nos acerca con su mercancía: bisutería diseñada con conchas de mar. Nos parecen
buenos trabajos en los que el entorno metálico resalta y embellece ostras,
almejas y caracoles. Le preguntamos quién los hace y responde: un amigo de
papá. Seguramente te pagan algo por las ventas, le digo , y me contesta: todo
el dinero de lo que vendo es mío. Indago si todas esas conchas son del Mar
Caspio y caramente miente cuando dice que algunas provienen de la India.
Le compramos un
estuche de ostras, más por apoyar su labor , pues no tenemos necesidad de
poseer ese objeto.


























