viernes, 26 de diciembre de 2025
miércoles, 24 de diciembre de 2025
XLIX. LA EXHUMACIÓN DE LOS RESTOS DE IVÁN EL TERRIBLE.
XL IX
MI PROFESOR DE
MEDICINA FORENSE Y LA EXHUMACIÓN DE LOS RESTOS DE IVÁN EL TERRIBLE.
[Vladimir
Ivanovich Alisievich]
1
Vladimir Ivanovich Alisievich una vez nos habló de Paracelso, quien fue el primero en curar la sífilis
con mercurio con un razonamiento, cuyo radio de acción se movía entre el
sofisma y la dialéctica idealista barnizada con el principio de “la cura por lo
similar”, señalado ya por Hipócrates:
una substancia o fuerza capaz de provocar ciertos síntomas en sujetos sanos, es
a la vez capaz de curar a aquellos enfermos que padecen síntomas similares.
[Paracelso]
El argumento paracelsiano era serpenteado y
mitológico: la sífilis proviene de la diosa Venus, por cuanto es producto del
contacto sexual. Pero es un amor que las
prostitutas venden, entonces es necesario tomar en cuenta a Mercurio, dios del comercio, y quien en última
instancia es el causante del mal :“Similia Similibus Curantur.
Sorprendentemente,
la complicada teoría sobre la enfermedad venérea del nuevo Celso resultó
beneficiosa: el mercurio se usó por mucho tiempo hasta la aparición del
salvarsán de Paul Ehrlich y el descubrimiento de la penicilina para curar la
sífilis.
2
[Mijaíl
Gerásimov]
Alisievich
hablaba de estas cosas porque formó parte del equipo de investigación y
exhumación de los restos de Iván El Terrible, dirigido por Mijaíl Gerásimov, el inventor de la escultura forense
para la reconstrucción de rostros. Gerásimov era arqueólogo y antropólogo y su
método de reconstrucción plástica antropológica forma parte en la actualidad
del arsenal empleado, no solamente por los investigadores de la Historia para
precisar el aspecto facial de personalidades de la Antigüedad, sino también por
todas las policías del mundo a la hora de establecer la identidad de un cadáver
con el análisis multilateral de los huesos de la cara.
3
[Escultura del
zar Iván el Terrible realizada por el antropólogo, arqueólogo y escultor Mijail
Gerásimov a partir de la estructura ósea de su cráneo.]
Vladimir
Ivanovich nos contaba cómo abrieron la tumba de Iván El Terrible en el Kremlin
y que al analizar sus huesos encontraron mercurio, sustancia usada ampliamente
para curar la sífilis desde los tiempos de Paracelso. Se preguntaban los
expertos en aquel entonces si el zar sufrió de sífilis, lo que no era difícil
de suponer por la enorme cantidad de mujeres que llevó a su cama, o si
simplemente fue envenenado por sus enemigos; por cierto, muy numerosos. En todo
caso, la presencia del mercurio podía explicar también el comportamiento
psicopático del zar, porque ahora sabemos que la intoxicación con ese elemento
produce una encefalopatía con un cuadro clínico muy característico. La
labilidad emocional del zar era tan extrema que podemos compararla, como dicen
algunos psiquiatras, con el paciente bipolar que tiene una Biblia en una mano,
mientras que con la otra sostiene una piedra. En efecto, la pintura de Repin,
uno de los cuadros más vistos en la Galería de Tretiakov, muestra cómo mató a
su propio hijo heredero del trono y también retrata su arrepentimiento
inmediato, luego de haber cometido el crimen.
[Iván el
Terrible y su hijo. I.E Repin.1885. Galería Tretiakov ]
4
Cabe destacar
que Alisievich también hablaba del asesinato del zarévich Iván por parte de su
padre y suponía que era una leyenda negra inventada por los enemigos del zar.
La historia dice que, al momento de caer golpeado el zarévich , un médico le
examinó la cabeza y supuso que la herida era incompatible con la vida. A los
tres días murió.
Vladimir
Ivanovich también intervino en la exhumación del zarévich, cuyo cráneo tuvo en
sus manos. Por eso afirmaba categóricamente que no encontró ninguna evidencia
de trauma craneal; y concluía tajantemente que “la muerte del hijo de Iván El
Terrible seguirá siendo un misterio”.
5
Las clases
magistrales de Medicina Forense las dictaba el jefe de la cátedra, Vladimir
Ivanovich Alisievich (1926-2013). Estudió en Minsk y luego se especializó en el
Instituto de Medicina Forense del Ministerio de Salud de URSS. En ese mismo
instituto trabajó en el Departamento de Tanatología, antes de llegar a nuestra
universidad en 1971 y dirigir la cátedra hasta 1996. El trabajo en la
Universidad de la Amistad lo alternaba con el de la Cátedra de Criminalística
de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú.
Siendo muy
joven participó en los combates de la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra
Patria, como la llaman los rusos. Publicó más de 250 trabajos científicos y
casi 40 manuales de la especialidad para médicos y abogados.
Su campo de
investigación científica era muy amplio: heridas por armas de fuego,
enfermedades del corazón, hipertensión arterial, intoxicación etílica, estrés,
aspectos jurídicos de los trasplantes de órganos, hipotermia y lesiones por
congelamiento, el sistema neuroendocrino en la muerte repentina.
Fue presidente
de la Asociación Moscovita de Médicos Forenses y miembro de la directiva de la
Sociedad de Médicos Forenses de Rusia. Recibió muchas condecoraciones por su
extensa labor como médico y profesor universitario.
6
En el 2011, al
finalizar los actos con motivo de la fundación de la Facultad de Medicina de
nuestra universidad Amistad de los pueblos, mientras hablaba con Romashov vi a
Vladimir Ivanovich cuando se dirigía al cafetín del rectorado y me dije para
mis adentros: ahora lo abordo para preguntarle más acerca de las exhumaciones
de grandes personajes de la historia rusa. Más tarde lo busqué y no lo
encontré. Al poco tiempo me enteré de su muerte y me quedó el saber amargo y
triste de no haber sostenido una última conversación. No obstante, me consuela
y enorgullece haber tenido a este sabio maestro entre mis profesores.
lunes, 22 de diciembre de 2025
XLVIII. EN KOLÓMENSKOE, LA TIERRA DOND NACIÓ IVÁN EL TERRIBLE
XLVIII
EN KOLÓMENSKOE: LA TIERRA DONDE NACIÓ IVÁN EL
TERRIBLE.
1
El
día es claro y soleado. A las tres de la tarde vamos al Parque-Museo de
Kolómenskoe, lleno de historia y de una arquitectura fraguada sobre madera.
Caminamos por entre los senderos zigzagueantes de casa en casa hasta llegar a
la estación de metro “Ziozino”. Luego
nos montamos en un bus hasta la estación “Kashirskaia”. Atravesamos un viejo
túnel hasta llegar a la entrada del parque. Hay dos caminos. Escogemos el más
largo por error, y, además, el menos transitado. Caminamos cerca de dos horas.
La zona es boscosa. Nos detenemos para comer cerezas (Vishnia) con las que los rusos preparan sus mermeladas
para endulzar el té. Son rojas y ácidas. Las rojas y oscuras son más dulces.
Nos entretenemos haciendo varias paradas para comer esos pequeños frutos , pero
no vislumbramos los sitios históricos que queremos visitar. Vemos un árbol de
ciruelas (Slivok) ,pero están verdes. En otras partes hay varias plantas de
bayas de saúco (Buziná). No hay maduras y por eso seguimos. Nos encontramos con
una verja de hierro que encierra a una encina de tronco muy ancho. Seguramente
es muy antigua y por eso lo aíslan para protegerlo.
2
Llegamos
hasta la una iglesia. Es la Iglesia de la Decapitación de Juan el Bautista en
Dyakov, construida aproximadamente en 1530 y ubicada en un cementerio ya
cerrado; sin embargo, hay varias tumbas dispersas con sus respectivas lápidas
en forma de féretro, y otras cubiertas con un cúmulo de tierra. El nombre del templo sugiere, según los
especialistas, que fue dedicado al Iván el Terrible. Entramos al pequeño
recinto, de paredes rústicas blancas y techo muy alto, donde hace muy poco hubo misa. Los popes
caminan de un lado a otro. Algunas personas rezan y encienden largas y delgadas
velas.
3
En
1532, el príncipe Vasili III, en honor al nacimiento de su hijo Iván, fundó la
Iglesia de la Ascensión del Señor en Kolómenskoye, construida según los
diseños del arquitecto italiano Petrok Maly. En 1564, Iván IV realizó una
peregrinación de dos semanas a esta iglesia, tras la cual declaró el inicio de
la opríchnina.
4
Por
un largo sendero nos desplazamos lentamente. Bajamos y subimos extensos espacios
de escalinatas. En las laderas hay una gran depresión. Hacia la derecha está un
gran farallón. A la izquierda, el río
Moscú. Y a lolejos se divisa la ciudad bajo un cielo de un azul muy claro.
5
Llegamos
a la casa o “domik” de Pedro I. Una enorme estatua del zar está en la entrada.Data
de 1702 y está hecha de grandes troncos de madera. Cada entrada a un cuarto tiene un dintel muy
bajo y hay que inclinarse bastante para poder entrar. Supuestamente, se hacían
a esa altura para recordar a gente que debían quitarse el gorro invernal o
cualquier otra prenda colocada sobre la cabeza.La casita tiene dormitorio (la
cama nos parece muy pequeña para un zar que medía más de dos metros), comedor,
oficina, un cuarto con la mesa donde escribía Pedro I, y un cuarto para los
pajes. En cada apartado hay enseres antiguos: teteras, vasos, platos,
tenedores, instrumentos de navegación con catalejos y libros. Una vitrina tiene
una mano de bronce del zar, tomada directamente en vida del molde que hizo
sobre la arena. Una columna de madera tiene un gran clavo antiguo con la
estatura exacta de Pedro I: dos metros y cuatro centímetros.
6
Nos
trasladamos hasta el Palacio del zar Alejo
I. Son varias construcciones con cúpulas imponentes y apariencias muy vistosas
por las formas de los edificios y los colores llamativos. Cerca, hay un teatro
al aire libre. Gente sentada en muebles mullidos y hasta en el suelo presencian
una obra puesta en escena. Salimos del territorio del parque. A lo lejos se oye
el repican de unas campanas.
7
Mientras
esperamos el bus empieza a llover fuertemente. Es una lluvia que no
pronosticaron en el centro meteorológico. Un arcoíris se asoma en el cielo con
unos colores remarcados en su parte superior. Celebramos con vino Castello ,cabernet de Krasnadarski Krai.
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