XL IX
MI PROFESOR DE
MEDICINA FORENSE Y LA EXHUMACIÓN DE LOS RESTOS DE IVÁN EL TERRIBLE.
[Vladimir
Ivanovich Alisievich]
1
Vladimir Ivanovich Alisievich una vez nos habló de Paracelso, quien fue el primero en curar la sífilis
con mercurio con un razonamiento, cuyo radio de acción se movía entre el
sofisma y la dialéctica idealista barnizada con el principio de “la cura por lo
similar”, señalado ya por Hipócrates:
una substancia o fuerza capaz de provocar ciertos síntomas en sujetos sanos, es
a la vez capaz de curar a aquellos enfermos que padecen síntomas similares.
[Paracelso]
El argumento paracelsiano era serpenteado y
mitológico: la sífilis proviene de la diosa Venus, por cuanto es producto del
contacto sexual. Pero es un amor que las
prostitutas venden, entonces es necesario tomar en cuenta a Mercurio, dios del comercio, y quien en última
instancia es el causante del mal :“Similia Similibus Curantur.
Sorprendentemente,
la complicada teoría sobre la enfermedad venérea del nuevo Celso resultó
beneficiosa: el mercurio se usó por mucho tiempo hasta la aparición del
salvarsán de Paul Ehrlich y el descubrimiento de la penicilina para curar la
sífilis.
2
[Mijaíl
Gerásimov]
Alisievich
hablaba de estas cosas porque formó parte del equipo de investigación y
exhumación de los restos de Iván El Terrible, dirigido por Mijaíl Gerásimov, el inventor de la escultura forense
para la reconstrucción de rostros. Gerásimov era arqueólogo y antropólogo y su
método de reconstrucción plástica antropológica forma parte en la actualidad
del arsenal empleado, no solamente por los investigadores de la Historia para
precisar el aspecto facial de personalidades de la Antigüedad, sino también por
todas las policías del mundo a la hora de establecer la identidad de un cadáver
con el análisis multilateral de los huesos de la cara.
3
[Escultura del
zar Iván el Terrible realizada por el antropólogo, arqueólogo y escultor Mijail
Gerásimov a partir de la estructura ósea de su cráneo.]
Vladimir
Ivanovich nos contaba cómo abrieron la tumba de Iván El Terrible en el Kremlin
y que al analizar sus huesos encontraron mercurio, sustancia usada ampliamente
para curar la sífilis desde los tiempos de Paracelso. Se preguntaban los
expertos en aquel entonces si el zar sufrió de sífilis, lo que no era difícil
de suponer por la enorme cantidad de mujeres que llevó a su cama, o si
simplemente fue envenenado por sus enemigos; por cierto, muy numerosos. En todo
caso, la presencia del mercurio podía explicar también el comportamiento
psicopático del zar, porque ahora sabemos que la intoxicación con ese elemento
produce una encefalopatía con un cuadro clínico muy característico. La
labilidad emocional del zar era tan extrema que podemos compararla, como dicen
algunos psiquiatras, con el paciente bipolar que tiene una Biblia en una mano,
mientras que con la otra sostiene una piedra. En efecto, la pintura de Repin,
uno de los cuadros más vistos en la Galería de Tretiakov, muestra cómo mató a
su propio hijo heredero del trono y también retrata su arrepentimiento
inmediato, luego de haber cometido el crimen.
[Iván el
Terrible y su hijo. I.E Repin.1885. Galería Tretiakov ]
4
Cabe destacar
que Alisievich también hablaba del asesinato del zarévich Iván por parte de su
padre y suponía que era una leyenda negra inventada por los enemigos del zar.
La historia dice que, al momento de caer golpeado el zarévich , un médico le
examinó la cabeza y supuso que la herida era incompatible con la vida. A los
tres días murió.
Vladimir
Ivanovich también intervino en la exhumación del zarévich, cuyo cráneo tuvo en
sus manos. Por eso afirmaba categóricamente que no encontró ninguna evidencia
de trauma craneal; y concluía tajantemente que “la muerte del hijo de Iván El
Terrible seguirá siendo un misterio”.
5
Las clases
magistrales de Medicina Forense las dictaba el jefe de la cátedra, Vladimir
Ivanovich Alisievich (1926-2013). Estudió en Minsk y luego se especializó en el
Instituto de Medicina Forense del Ministerio de Salud de URSS. En ese mismo
instituto trabajó en el Departamento de Tanatología, antes de llegar a nuestra
universidad en 1971 y dirigir la cátedra hasta 1996. El trabajo en la
Universidad de la Amistad lo alternaba con el de la Cátedra de Criminalística
de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú.
Siendo muy
joven participó en los combates de la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra
Patria, como la llaman los rusos. Publicó más de 250 trabajos científicos y
casi 40 manuales de la especialidad para médicos y abogados.
Su campo de
investigación científica era muy amplio: heridas por armas de fuego,
enfermedades del corazón, hipertensión arterial, intoxicación etílica, estrés,
aspectos jurídicos de los trasplantes de órganos, hipotermia y lesiones por
congelamiento, el sistema neuroendocrino en la muerte repentina.
Fue presidente
de la Asociación Moscovita de Médicos Forenses y miembro de la directiva de la
Sociedad de Médicos Forenses de Rusia. Recibió muchas condecoraciones por su
extensa labor como médico y profesor universitario.
6
En el 2011, al
finalizar los actos con motivo de la fundación de la Facultad de Medicina de
nuestra universidad Amistad de los pueblos, mientras hablaba con Romashov vi a
Vladimir Ivanovich cuando se dirigía al cafetín del rectorado y me dije para
mis adentros: ahora lo abordo para preguntarle más acerca de las exhumaciones
de grandes personajes de la historia rusa. Más tarde lo busqué y no lo
encontré. Al poco tiempo me enteré de su muerte y me quedó el saber amargo y
triste de no haber sostenido una última conversación. No obstante, me consuela
y enorgullece haber tenido a este sabio maestro entre mis profesores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario