XLVIII
EN KOLÓMENSKOE: LA TIERRA DONDE NACIÓ IVÁN EL
TERRIBLE.
1
El
día es claro y soleado. A las tres de la tarde vamos al Parque-Museo de
Kolómenskoe, lleno de historia y de una arquitectura fraguada sobre madera.
Caminamos por entre los senderos zigzagueantes de casa en casa hasta llegar a
la estación de metro “Ziozino”. Luego
nos montamos en un bus hasta la estación “Kashirskaia”. Atravesamos un viejo
túnel hasta llegar a la entrada del parque. Hay dos caminos. Escogemos el más
largo por error, y, además, el menos transitado. Caminamos cerca de dos horas.
La zona es boscosa. Nos detenemos para comer cerezas (Vishnia) con las que los rusos preparan sus mermeladas
para endulzar el té. Son rojas y ácidas. Las rojas y oscuras son más dulces.
Nos entretenemos haciendo varias paradas para comer esos pequeños frutos , pero
no vislumbramos los sitios históricos que queremos visitar. Vemos un árbol de
ciruelas (Slivok) ,pero están verdes. En otras partes hay varias plantas de
bayas de saúco (Buziná). No hay maduras y por eso seguimos. Nos encontramos con
una verja de hierro que encierra a una encina de tronco muy ancho. Seguramente
es muy antigua y por eso lo aíslan para protegerlo.
2
Llegamos
hasta la una iglesia. Es la Iglesia de la Decapitación de Juan el Bautista en
Dyakov, construida aproximadamente en 1530 y ubicada en un cementerio ya
cerrado; sin embargo, hay varias tumbas dispersas con sus respectivas lápidas
en forma de féretro, y otras cubiertas con un cúmulo de tierra. El nombre del templo sugiere, según los
especialistas, que fue dedicado al Iván el Terrible. Entramos al pequeño
recinto, de paredes rústicas blancas y techo muy alto, donde hace muy poco hubo misa. Los popes
caminan de un lado a otro. Algunas personas rezan y encienden largas y delgadas
velas.
3
En
1532, el príncipe Vasili III, en honor al nacimiento de su hijo Iván, fundó la
Iglesia de la Ascensión del Señor en Kolómenskoye, construida según los
diseños del arquitecto italiano Petrok Maly. En 1564, Iván IV realizó una
peregrinación de dos semanas a esta iglesia, tras la cual declaró el inicio de
la opríchnina.
4
Por
un largo sendero nos desplazamos lentamente. Bajamos y subimos extensos espacios
de escalinatas. En las laderas hay una gran depresión. Hacia la derecha está un
gran farallón. A la izquierda, el río
Moscú. Y a lolejos se divisa la ciudad bajo un cielo de un azul muy claro.
5
Llegamos
a la casa o “domik” de Pedro I. Una enorme estatua del zar está en la entrada.Data
de 1702 y está hecha de grandes troncos de madera. Cada entrada a un cuarto tiene un dintel muy
bajo y hay que inclinarse bastante para poder entrar. Supuestamente, se hacían
a esa altura para recordar a gente que debían quitarse el gorro invernal o
cualquier otra prenda colocada sobre la cabeza.La casita tiene dormitorio (la
cama nos parece muy pequeña para un zar que medía más de dos metros), comedor,
oficina, un cuarto con la mesa donde escribía Pedro I, y un cuarto para los
pajes. En cada apartado hay enseres antiguos: teteras, vasos, platos,
tenedores, instrumentos de navegación con catalejos y libros. Una vitrina tiene
una mano de bronce del zar, tomada directamente en vida del molde que hizo
sobre la arena. Una columna de madera tiene un gran clavo antiguo con la
estatura exacta de Pedro I: dos metros y cuatro centímetros.
6
Nos
trasladamos hasta el Palacio del zar Alejo
I. Son varias construcciones con cúpulas imponentes y apariencias muy vistosas
por las formas de los edificios y los colores llamativos. Cerca, hay un teatro
al aire libre. Gente sentada en muebles mullidos y hasta en el suelo presencian
una obra puesta en escena. Salimos del territorio del parque. A lo lejos se oye
el repican de unas campanas.
7
Mientras
esperamos el bus empieza a llover fuertemente. Es una lluvia que no
pronosticaron en el centro meteorológico. Un arcoíris se asoma en el cielo con
unos colores remarcados en su parte superior. Celebramos con vino Castello ,cabernet de Krasnadarski Krai.
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