UNA
NOVELA HISTÓRICA SOBRE RÚRIK
1
El
arte viene en auxilio de la realidad. La leyenda complementa a la historia. Ante
la inexistencia de datos exactos sobre Rúrik, la literatura recurre a nuestro
auxilio.
La
escritora Galina Petrechenko con su novela “Rúrik” (1994) nos relata la vida
del fundador de la Rus en el 862 y la de los varegos que lo acompañaron en esa gran
empresa .
2
La
novela está considerada como inspiradora para los estudiantes de historia
porque llena un vació en el acontecer de los siglos pasados.
Los
historiadores no saben mucho sobre Rúrik. Cualquier obra sobre él sería, en
gran medida, producto de la imaginación personal del autor y de sus reflexiones
filosóficas
3
Rúrik
era un hombre de espíritu aventurero. Enérgico para materilizar sus propósitos.
Unió las tribus eslavas para evitar su autodestrucción producto de las intrigas
domésticas y defenderlas de las agresiones externas.
Rúrik
recurrió más a la persuación que a la fuerza para persuadir en los conflictor
entre los eslavos. Vino a las tierra rusas para vivir, no para apoya a un bando
en luchas fratricidas.
4
Rurik no ansiaba gloria militar ni riquezas;
construía ciudades, edificaba fortalezas e impartía justicia con imparcialidad.
Y poco a poco, año tras año, se ganó la confianza y el respeto de los eslavos.
5
La
novela aborda el problema religioso a través de la lucha entre el cristianismo
y el paganismo.
La
obra describe la formación de las
primeras instituciones estatales bajo el liderazgo de Rurik.
Rurik
es retratado como un líder inteligente, decidido y reflexivo que se esfuerza
por combinar el desarrollo físico con la búsqueda espiritual.
6
La
novela es un relato histórico de un
período importante de la historia rusa con reflexiones filosóficas sobre la
naturaleza del poder, la religión y el Estado.
7
Algunas
frases destacadas que reflejan los
conflictos internos de Rurik, su visión de la vida, la fe, la política y sus
relaciones con los demás:
—¿Qué
es mejor: la vergüenza en el oro o la pobreza en el honor?
—«¡Me
gustaría bailar una danza de tormenta frenética! ¡Me gustaría calmar mi ira!
O... convertirme en un antiguo celta y machacar y machacar sin parar...», pensó
Rurik, sin ganas de hablar de nada con nadie.
—«¡La
vida es más fuerte que cualquier otra cosa en el mundo! Triunfa tanto en la
tristeza como en la alegría», pensó, y lentamente se volvió hacia sus esposas.
—«Lo
entiendas o no, debes creer inmediatamente que Dios es el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo», dijo el sacerdote con calma, casi como si comprendiera la fe
que suscitaba este milagro sobrenatural, mirando fijamente a los ojos de Rurik.
—“Pero…
cuando no entiendo algo, no lo acepto y… no lo creo”, admitió el príncipe en
voz baja y confuso.
—«La
indecisión: esa era su debilidad secreta, la soga que estrangulaba en Rurik la
fuerza de espíritu, la fuerza de la razón y la fuerza del amor, sin las cuales
la vida es impensable.»
—«Serviste
a los eslavos de Ilmen durante mucho tiempo y con honor, pero sus líderes y
príncipes no supieron apreciar adecuadamente tu habilidad militar y tu nobleza…
Te volviste superfluo para ellos. Pero tu mente ágil, tu noble corazón y tu
experiencia militar siempre serán necesarios para nuestra tribu.»
—«Quisiera
preguntarte esto: los eslovenos, los rus, los vagrianos, los rarogs, los lyutichi,
los obodritas, los valacos y los eslovenos de Ilmen, ¿seremos capaces de
unirnos, derrotar a los germanos y asentarnos todos juntos en una misma tierra?
¿Qué opinas?»
—«Jamás
renunciaré a Svyatovit, y sobre todo porque no me obliga a someterme a otro
pueblo. ¿Lo entenderás alguna vez?», le susurró con voz ronca a su esposa,
apartándose de ella.
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