VICTORIA TÓKAREVA Y SU LIBRO ESTE ES EL MEJOR DE LOS
MUNDOS.
1
Me interesé por Viktoria Tókareva cuando leí su
artículo sobre los signos que indicarían la cercanía de la muerte.
En la biblioteca 184, donde Tókareva tiene un estánte
completo con sus obras, escogí su libro “Este es el mejor de los mundos” porque
me recordó a Voltaire y su Candido.
2
El primer cuento que da nombre al libro (Este es el
mejor de los mundo) nos da la idea de que la vida es lo que es objetivamente; y
con sus bondades y defectos debemos seguir adelante. Aceptar la realidad ya es
vivir. Tal vez podamos hablar de “amor fati”: Amor fati :"amor al destino".
Debemos aceptar lo bueno y lo malo que nos pasa y
seguir luchando hacía adelante.
—0—
El Cándido de Voltaire llegó al Moscú del siglo XX. Bajó al metro, vio a una
chica parecida a Cunegunda y acudió a la policía. Tras sus desventuras, decidió
que este mundo era a la vez el mejor y el peor de todos los mundos posibles.
Leibniz sostenía que nuestro mundo es el mejor de los
mundos posibles. Voltaire cuestionó esta tesis con su novela corta
"Cándido". Su protagonista, tras desventuras en su natal siglo XVIII,
se encuentra en el siglo XX, en el círculo más profundo del infierno: Moscú.
Vestido con un chaleco y pantalones trenzados, se
halla en una escalera mecánica del metro, que lentamente succiona a la gente
hacia las profundidades subterráneas. Cándido intenta escapar hacia arriba,
pero sin éxito. La multitud lo arrastra hasta el tren, y corre —como decidió—
hacia el Juicio Final.
En el metro, vio a una chica que se parecía muchísimo
a una Cunegunda del siglo XVIII. Era profesora de francés, así que entendía a
Cándido. La invitó a vivir con él, al siglo XVIII. Ella pensó que Cándido era
un actor borracho.
Empezó a cruzar la calle con el semáforo en rojo. El
conductor que casi lo atropella le dio una bofetada. Cándido respondió. Llegó
la policía. En la furgoneta en la que lo metieron había una prostituta. Ella le
ofreció sexo a cambio de un chaleco. La policía dejó ir al «bendito», dándole
solo una leve paliza.
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