NIKITA,
EL ESTILITA: DE MALVADO A SANTO (1150)
Edgardo Rafael Malaspina Guerra.
“Nunca
es tarde para el arrepentimiento y la reparación”.
(Charles
Dickens)
La vida de este
santo es la historia de un pecador arrepentido. Nikitushka —como lo llamaban
cariñosamente sus contemporáneos por su paciencia y bondad— es un ejemplo para
nosotros, nuestros descendientes, de cómo una persona puede cambiar por
completo su destino, demostrando que incluso lo imposible es posible.
1
Nikita
era un siervo-administrador de un
príncipe. Nikita en sus funciones era despiadado con sus subordinados, y podía
robarles hasta su última camisa. Luego celebraba y bebía hasta emborracharse.
En
una de esas celebraciones preparaba carnes en un caldero, tuvo la siguiente
visión: las carnes se transformaron en las manos y las cabezas de sus víctimas.
2
Un
día, al pasar por la iglesia, Nikita escuchó las palabras del profeta Isaías:
“Lavaos, purificaos, quitad vuestras malas obras de delante de mis ojos, dejad
de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad la justicia, salvad al
oprimido, proteged al huérfano, defended a la viuda”. Nikita interpretó estas
palabras: debía arrepentirse totalmente.
Las palabras de Isaías y las visiones aterradoras del caldero lo hicieron tomar una
decisión: ingresaría a un monasterio en busca de alivio espiritual, pero fue
rechazado.
3
Cavó
un pozo cerca del lugar de sus crímenes
y se alojó en su fondo. Soportó lluvias, nieve, frío, picaduras de
insectos y hambre. Sobrevivió con los mendrugos que le lanzaban. Oraba mucho.
Nikita
cavó un pasaje subterráneo desde su pozo hasta el monasterio, donde fue
rechazado. Los monjes lo reconocieron y lo aceptaron.
Allí
Nikita usó cilicios que lesionaban su piel. Colocó sobre su cuerpo cadenas pesadas
que le hacían sangrar. Nikita tenía la fuerza y el ánimo para soportar tales
hazañas tortuosas. Pero no tenía intención de detenerse allí. Sus graves
pecados lo perseguían día y noche. Y, deseando apasionadamente expiarlos,
añadió cada vez más pruebas a su nueva vida para purificarse totalmente. Se
puso una gorra de piedra y como calzado, eligió unas pesadas sandalias de metal
que parecían grilletes.
Pero
fue asesinado por alguien que no olvidó sus pecados en 1186.
4
Con
el tiempo, la gente llegó a considerar a Nikita como un mártir a quien se le
pedía favores. Pronto se habló de los milagros de San Nikita.
Nikita
el Estilita fue canonizado oficialmente por el Concilio de la Iglesia de Moscú
en 1549. Sus reliquias y cadenas se conservan actualmente en la Iglesia de la
Anunciación del Monasterio de Nikita.
Nota:
Un estilita es una persona que eligió un tipo especial de ascetismo: la oración
ininterrumpida sobre un "pilar", es decir, una plataforma elevada y
abierta, una roca o una torre.
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