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LA
CATEDRAL DE SAN BASILIO: OBRA DE IVÁN EL TERRIBLE.
[Catedral de San Basilio. Fotografía: Natalia Riazanova]
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Cuando
mis pasos me llevaron por primera vez a la Plaza Roja de Moscú, la Catedral de
San Basilio se alzó ante mí como un sueño vívido, un caleidoscopio de colores y
formas que desafiaban la lógica. La nieve caía suavemente, cubriendo el suelo
con un manto blanco que contrastaba con los vibrantes tonos de la catedral. Me
detuve, absorto, contemplando su belleza impresionante. En ese momento, la
pregunta sobre la naturaleza de la belleza resonó en mi mente: ¿es la belleza
algo subjetivo, una mera construcción de nuestra percepción, o existe un
estándar objetivo que trasciende el tiempo y el espacio? La catedral, con sus
cúpulas bulbosas y su arquitectura única, parecía ser una respuesta tangible a
esta pregunta filosófica, un testimonio de la creatividad humana que desafiaba
las convenciones.
Nota: La Catedral de San Basilio, oficialmente Catedral de
la Intercesión de la Santísima Virgen en el Foso (también Catedral Pokrovsky o
Catedral de la Intercesión en el Foso), es una iglesia ortodoxa situada en la
Plaza Roja de Moscú y un monumento de la arquitectura rusa. Construida entre
1555 y 1561.
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Sin
embargo, mi asombro no se limitaba a la estética. La historia de este monumento
religioso estaba impregnada de política y poder. Recordé cómo Stalin había
ordenado la demolición del templo de Cristo Salvador, argumentando que era un
símbolo del militarismo. Este templo había sido erigido para conmemorar la
victoria sobre Napoleón en 1812, un acto de resistencia y orgullo nacional.
Pero, ¿por qué la Catedral de San Basilio, construida para celebrar la victoria
de Iván el Terrible sobre Kazán, había sobrevivido? La respuesta no era sencilla.
La catedral, con su historia entrelazada en la narrativa rusa, parecía haber
encontrado un lugar en el corazón del pueblo, un símbolo de fe y resistencia
que Stalin no se atrevió a destruir. Esta contradicción me llevó a reflexionar
sobre el papel de la religión y la historia en la construcción de la identidad
nacional.
Nota: La Catedral de San Basilio, incluida
en la lista rusa de Patrimonio Mundial de la UNESCO, omprende once iglesias
(capillas), algunas de las cuales están consagradas en honor a santos cuyas
festividades coincidieron
con las batallas decisivas de Kazán.
La construcción de iglesias cerca de la
muralla del Kremlin en honor a las victorias militares comenzó con Vasili III.
Como resultado de las campañas de Kazán del zar Iván el Terrible, el Kanato de
Kazán fue anexado al estado moscovita. La toma de Kazán tuvo lugar el 2 de
octubre de 1552.
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Al
cruzar el umbral de la catedral, una sensación claustrofóbica me invadió. Las
escaleras estrechas y de baja estatura parecían cerrarse a mi alrededor, como
si el espacio mismo estuviera tratando de contener la grandeza de lo que había
sido. Cada paso que daba resonaba en las paredes, y mis pensamientos se
convertían en ecos de la historia que había presenciado. La catedral, con su
interior adornado y su atmósfera mística, me llevó a un estado de
introspección. ¿Qué significaba realmente estar allí, en ese lugar donde la fe
y la historia se entrelazaban? La experiencia se tornó casi espiritual, un
recordatorio de que, a pesar de las luchas y los conflictos, la belleza y la fe
perduran.
Nota: El
arquitecto de la iglesia fue el renombrado maestro de Pskov, Postnik Yakovlev,
apodado Barma. Según la leyenda, los arquitectos de la catedral, Barma y
Postnik, o, en otra versión, un arquitecto desconocido, fueron cegados por
orden de Iván el Terrible para que no pudieran volver a construir un templo
similar.
Otra leyenda: El zar ordenó encarcelar al arquitecto de
la catedral tras jactarse, "ebrio de vino", de poder construir una
iglesia mejor
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Así,
mi visita a la Catedral de San Basilio se convirtió en un viaje no solo a
través de la historia y la política, sino también a través de la esencia misma
de la humanidad. En su belleza, encontré preguntas que resonaban en mi
interior, y en su historia, descubrí las complejidades de la identidad rusa. La
catedral, con su esplendor y su carga simbólica, se convirtió en un espejo de
mis propias reflexiones, un lugar donde la estética, la política y la
espiritualidad convergían en un solo punto.
Nota: La
construcción de la Catedral de Dan Basiio pretendía afirmar la nueva ideología
estatal: «Moscú, la Tercera Roma».
La idea de una catedral de varias naves perteneció al
Metropolitano Macario, quien concibió recrear la imagen de la ciudad santa de
Jerusalén —una ciudad dentro de la ciudad— en el centro de Moscú, lo que
también correspondía al concepto de la Tercera Roma.
[Fotografía:
Valentina Cortes Malaspina]
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